domingo, 9 de octubre de 2016

Anoche salí después de estar autosecuestrada en mi habitación por semanas. No quería salir y tener la libertad total de besar a quién me diese la gana sabiendo que ni siquiera te importaría.

Y ahí estaba yo. Rodeada de gente que no te llegan ni a la suela de los zapatos y yo, como una gilipollas, buscándote entre ellos sabiendo que jamás ibas a estar ahí. Soy imbécil.
Unos cuantos chicos me dijeron algunas tonterías mientras caminaba. Pero no eras tú.
Un viejo conocido se me acercó para intentar convencerme, pero no eras tú.

Así que agarré mi chaqueta, tiré el vaso de alcohol todavía lleno y volví a mi mazmorra sola. Sin ti.

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