domingo, 9 de octubre de 2016

14 de septiembre



Después de secarme lágrimas, abrazarme y de horas de conversación, ella me ha acabado diciéndome: "Tú lo que necesitas es conocer a gente y buscarte clavos, vayámonos este viernes." Y joder, me he asustado. Qué puta sensación más extraña.
Yo, que he estado en guerras internas y externas, que he vencido a depresiones, a autolesiones, a deseos de muerte...
 Yo, que he estado años con miedo en mi vida, que iba con pies de plomos y sin riesgos, después de acabar con toda esa puta mierda, asustada de nuevo.
Simplemente la jodida sensación de descontrol, de no poder tomar el mando y parar todo, de aceptar cosas que no quieres y de rendirme.
Lo siento, pero no me reconozco.
Y entonces lo suelta, como quién saluda por las mañanas o dice tu nombre, así, tan fácilmente "Estás enganchada".
Qué capulla, ella siempre teniendo razón.
Y la simple idea, me aterra. La maldita sensación de estar enganchada a algo que te hace llorar, que no siente nada respecto a ti, permíteme decir, es una locura. Es cierto que yo siempre he sido una puta loca de toda la vida, pero no hasta el punto de acabar de esa manera.

No sé, pero es casi la 1:05 de la madrugada y sigo sin tener el puto control de nada. Me estoy dejando llevar y no sé donde coño voy a parar o que va a ser de mí. Y he decidido, que a quién le importas, te lo demuestra pero sobre todo, te busca. Yo ya he puesto todas mis cartas sobre la mesa y yo, que siempre he sido de apostar todo o nada, creo que me he quedado con un hueco vacío.

No, sí al final  me va a costar caro desintoxicarme.

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