viernes, 14 de octubre de 2016

Anoche me di cuenta al fin de un hecho importante.
Siempre he creído que todos los sentimientos, el amor que puedes tener a una persona con el tiempo y un poco de distancia, pueden ir desapareciendo hasta que se marchan del todo.
Pero qué tonta he sido al pensar así. Qué no, que así no es.
Todos esos sentimientos quedan escondidos, atrapados y apagados dentro de ti. No se van. No desaparecen. No te liberan.
Y lo peor, pueden volver a la luz. Cualquier olor, mirada, canción, palabra que te haga abrir esa caja de pandora, puede desatar y liberar todo los recuerdos y volver a sentir todo el amor que tenías hacia esa persona.

Joder, qué putada. Yo que pensaba que ya había pasado página y no me di cuenta de que me había dejado el dedo como marcapáginas. Pero agradezco, que esta vez, hayan despertado con el volumen al mínimo.

domingo, 9 de octubre de 2016

Los domingos sirven para darse cuenta de que el tiempo avanza, que no se toma un respiro. Van pasando los minutos, las horas, los días. Cada tic, cada tac va eliminando de mi memoria ciertos aspectos y quizás tenga razón esa canción que tanto me gusta de ese cantante que tanto odio, y que muy pronto esté liberada porque el tiempo todo lo cura.
Noto como todo el fuego que me quemaba se va apagando poco a poco. Dime, ¿quieres que se acabe consumiendo?
Porque lo hará, pronto quizá, y te juro que no habrá marcha atrás.
Que dicen que donde hubo fuego, cenizas quedan pero yo soy de las que las recogen y las esparce hasta que no queda rastro.
¿Vas a aprovechar ahora que todavía quedan llamas o vas a apagarlo?
"Siempre fuiste tan cambiante, cambiante
como las mareas  -se acerca la Luna y subes,
se aleja y bajas, de poco a poco.
Siempre fuiste tan cambiante, nunca supe
descifrarte por completo. Creo que es mejor
así, ¿no? - que seas como un acertijo, y todos
los días tratar de encontrarte respuesta."

                         -krthr


14 de septiembre



Después de secarme lágrimas, abrazarme y de horas de conversación, ella me ha acabado diciéndome: "Tú lo que necesitas es conocer a gente y buscarte clavos, vayámonos este viernes." Y joder, me he asustado. Qué puta sensación más extraña.
Yo, que he estado en guerras internas y externas, que he vencido a depresiones, a autolesiones, a deseos de muerte...
 Yo, que he estado años con miedo en mi vida, que iba con pies de plomos y sin riesgos, después de acabar con toda esa puta mierda, asustada de nuevo.
Simplemente la jodida sensación de descontrol, de no poder tomar el mando y parar todo, de aceptar cosas que no quieres y de rendirme.
Lo siento, pero no me reconozco.
Nunca te haría nada así. Y sí, ya lo sé, no estás ya a mi ladito para que seas tú el que me bese pero soy la persona más fiel del mundo y aún así, sigo esperando que vuelvas. Y qué coño, todos los demás a tu lado me parecen una versión cómica de ti, sin gracia, sosas. No eras perfecto pero a mí me hacías feliz. Y con eso, me valía. Ojalá volvieses a darme los buenos días el resto de los días.
Y entonces lo suelta, como quién saluda por las mañanas o dice tu nombre, así, tan fácilmente "Estás enganchada".
Qué capulla, ella siempre teniendo razón.
Y la simple idea, me aterra. La maldita sensación de estar enganchada a algo que te hace llorar, que no siente nada respecto a ti, permíteme decir, es una locura. Es cierto que yo siempre he sido una puta loca de toda la vida, pero no hasta el punto de acabar de esa manera.

No sé, pero es casi la 1:05 de la madrugada y sigo sin tener el puto control de nada. Me estoy dejando llevar y no sé donde coño voy a parar o que va a ser de mí. Y he decidido, que a quién le importas, te lo demuestra pero sobre todo, te busca. Yo ya he puesto todas mis cartas sobre la mesa y yo, que siempre he sido de apostar todo o nada, creo que me he quedado con un hueco vacío.

No, sí al final  me va a costar caro desintoxicarme.

martes, 4 de octubre de 2016

No me preguntes con qué fin te escribo esta carta. Ya te escribí una de despedida pero todo volvió a dar un giro de 180 grados. Y tengo que decírtelo.
Ojalá te odiase. Sé que suena feo y que quizás te me enfades, pero desearía tener un motivo, con uno me vale, para odiarte y tener una excusa barata para borrarte de mi memoria y autoconvencerme que no vales la pena. Pero no, no es así, todo lo contrario.
Qué te quiero. Te quiero como persona de la que me preocupo y que deseo con toda mi alma que un día se levante y todo aquello que le haga mal se haya esfumado.
Y así no puedo. Olvidarte, digo. Te me vienes a la cabeza cada cinco minutos y se me retuerce un poquitín el pecho. Así no puedo vivir.
Quizá el pensar que no has sentido ni sientes nada por mí, que no soy suficiente para que te arriesgues o el que no te aporto lo que necesitas me ayuda a sobrepasar estos días.  ¿Por qué dejarme la herida abierta por alguien que no va a venir a curármela?

Pero escúchame, me has hecho y me haces feliz. Me has hecho y me haces mal. Me has aportado lo suficiente para sentirme viva.
Me hubiese encantado zambullirme por los rincones escondidos de tu mente.
Me hubiese encantado escucharte y saber qué es lo que piensas o sientes tú.

Sé que debería decírtelo a ti y no escribirlo en un triste blog que jamás vas a leer, pero quiero que sepas, que siempre, siempre vas a tener tu reservado de lujo en mi vida, por si algún día, decides volver a mis brazos.
Qué no se te olvide.
Eres prioridad. Tú sí.

lunes, 3 de octubre de 2016

Siempre he dicho que no he dormido con una persona porque no hubo oportunidad para hacerlo.
Miento.
Dormir para mí, supone una demostración más importante que un "te quiero en mi vida". Me entrego a ti indefensa y en mis noches, y puede ser lo mejor o peor que puede pasar.
Si alguna vez quiero abrazarte y mostrarte esa parte de mí que nadie conoce, no tengas dudas de que eres necesario y único.