martes, 13 de septiembre de 2016

A mi chico de los tatuajes favorito:

Hace cinco minutos, tumbada en la cama entre apuntes que he leído mil veces y de los que no recuerdo nada, me he dado cuenta de algo: Soy tóxica.
Mira, sé que no te lo vas a creer pero al llegar ese triste pensamiento en mi cabeza, toda la bola de celos, miedos, inseguridades han cogido las maletas y se han ido. Me siento libre. Sí. Porque esta vez, la culpa es mía y solo mía. Soy la mala de esta película, la culpable de mis propios llantos, de mis ayunos, de mis noches sin dormir.
Yo, que siempre he culpabilizado a las personas de esa condición, que los he odiado, los he borrado de mi vida. Fíjate. Yo soy la tóxica de los dos.
Y  te entiendo, ahora entiendo que quieres irte, es más, te ánimo a hacerlo, no estés con una persona que te quite, en vez de darte.
Eso sí, déjame decirte que al saberlo, ha cambiado algo en mí. Te creo. Confío en ti. Y lo voy a hacer siempre a partir de ahora. Quiero que te marches con quien quieras cuando quieras sin decirme nada, quiero que te pierdas y que después vuelvas. No necesitas que te controlen porque eres una persona libre.

Pero que te quedes con lo bueno, que ojalá sea la excepción de tu regla sobre las mujeres, aunque no sea así. Qué gracias por aparecer y por traerme un poco de paz,
que te pre-quiero,
y que te voy a echar de menos.

Gracias.

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