lunes, 6 de junio de 2016

Querido cantante:

9 de enero de 2015.

Ojalá nunca hubiese cogido ese tren. Ojalá nunca te hubiese mirado, ahí, sentado en frente de mi asiento con una sonrisa. Ojalá nunca te hubieras acercado con esos andares tuyos y esas ganas de arrasar con todo -y a mí. Ojalá nunca te hubiese dado mi número de teléfono. Ojalá nunca te hubiese dejado entrar.
Desde el primer momento que te vi, supe que me ibas a romper el corazón.
Pero como la masoquista que soy, decidí a ir a por todas y exorcitar tus demonios.





Llevo un mes y medio sin ti.
Casi más de 50 días.
1200 horas.
72000 minutos,
4320000 segundos.
Y todavía, apareces en mis pensamientos y lo arruinas todo.


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