sábado, 23 de abril de 2016

Marzo 2016, 

Tengo atascada en la garganta todas esas cosas que no te he dicho. 
Como qué por las noches aguanto sin dormir, aunque se me cierren los ojos, simplemente porque me hablas de esa canción que tanto te encanta y qué te pone feliz por unos cuatro minutos.
En verdad, no quería que vinieses esa primera vez que nos conocimos. ¡Me hablaron tan mal de ti que tenía miedo! Deseaba que te hubieses perdido con la jodida moto y no llegases jamás. 
Pero apareciste, y joder, ojalá lo hicieses todos los días de mi vida.
También debería de decirte que una parte de mí -te juro que es pequeñita, no muy grande y la callo al instante, lo prometo - desearía no haberte conocido. Yo seguiría con mi vida, con mis amores de una noche, sin besos de más y sin el corazón un poquito despegado. 
He dejado de lado a mis amigos, familia, exámenes solo por verte un ratito y hacerte olvidar. Soy terriblemente feliz cuando me haces reír y sobre todo, cuando tú lo haces. Si pudiese tatuarme un sonido, sin duda, tu risa sería la que cubriese mi piel. 
Te abrazaría todas las noches y dejaría que me acariciases el pelo. Pero solo tú. Eres la maldita excepción de la regla. Contigo no las hay, qué coño. Ninguna. Qué les den por culo. Acaríciame los muslos y bésame justamente en esa zona del cuello, qué ay...
Dejé de jugar con otros que no sean tú, no porque tú me lo pidieras, es solo que los demás labios me parecen fríos, sin gracia, vacíos desde que probé los tuyos.
No me quieres, ya me lo dejaste claro. Nada conmigo. Pero sigo escribiéndote las noches y aunque sé que debería de olvidarme de ti, todo me parece más bonito si te tengo en mi cabeza todos los días. Y dueles. Dueles mucho. Joder, ojalá te dieses cuenta de cuanto me dueles. Llevo con un pequeño nudo en el pecho, sí, en el pecho, justo donde tengo el corazón, desde que me contaste que no querías mis besos.
Sé que verme te hace sentir bien pero cuando me despido de ti, llueve, todo acaba inundado y truena. Se me va la luz de mi cara y todo me parece más triste, frío. 
Abrázame. Dame calor. Bésame la punta de la nariz y llévame de viaje, a cenar, a festivales. Déjame quererme unas horas más, días o todo el tiempo del mundo si es necesario. Quiero quitarle la tristeza a base de mordiscos, besos, cosquillas y magia. 

Que en definitiva, quién no arriesga...

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