martes, 25 de octubre de 2016

¿Qué quieres que haga?
¿Te dejo ir o me aferro a ti?
¿Me voy o te busco?
¿Me doy por vencida o lucho por ti?
Dime, ¿qué es lo que quieres que haga?
Tú no eres de extremos, eres de intermedios, de intermitentes, de grises y yo en cambio soy de negro o blanco, de adiós o hola y no de hasta luego.
Deja de complicarme. O me quieres siempre o nunca. No a ratos. 

viernes, 14 de octubre de 2016

2:32

Estoy aquí, 
desconectada del mundo y escuchando las canciones más tristes que he encontrado y me acabo de dar cuenta de algo.
La persona que más he querido y que pensaba que peor me había tratado, me llamaba borracho a las tres de la mañana, con casi voz cortada para decirme que haría cualquier cosa por mí. Después de follar, se quedaba a mi lado dibujando corazones en mi espalda con la yema de los dedos y me decía que me quería. La persona que peor me ha tratado subía vídeos míos riéndome para "que todos vean lo guapa que eres" y me invitaba a ver películas abrazados con sus amigos. La persona a la que más he querido me cantaba con su guitarra, me besaba en los semáforos en rojo y me cogía de la mano para llevarme a cenar a "un sitio que te va a encantar".

Y resulta que la persona que peor me ha tratado, ha sido la que más me ha querido y más ha sabido del amor.
Quizá eso es lo que necesito. Una persona que me de lo mejor y lo peor, pero sobre todo, que me haga sentir única y especial.
No me merezco ser la distracción de nadie. No me merezco que jueguen conmigo y dejen mi vida patas arriba. No me merezco que no me busquen. No merezco que me escondan. No me merezco que me hagan llorar personas que no llorarían por mí. No me merezco que no me valoren y mucho menos que no me quieran.

Me merezco un amor sano. Me merezco que demuestren que soy alguien importante y hacerme sentir especial. Me merezco que hagan locuras por mí, que me cojan de la mano y que me muestren orgullosos. Me merezco confesiones, conversaciones nocturnas. Me merezco poder entrar en tu cabeza y saber que es lo que piensas/sientes/quieres. Me merezco que me quieran y bien, y sano, y mucho y por un buen tiempo.
Anoche me di cuenta al fin de un hecho importante.
Siempre he creído que todos los sentimientos, el amor que puedes tener a una persona con el tiempo y un poco de distancia, pueden ir desapareciendo hasta que se marchan del todo.
Pero qué tonta he sido al pensar así. Qué no, que así no es.
Todos esos sentimientos quedan escondidos, atrapados y apagados dentro de ti. No se van. No desaparecen. No te liberan.
Y lo peor, pueden volver a la luz. Cualquier olor, mirada, canción, palabra que te haga abrir esa caja de pandora, puede desatar y liberar todo los recuerdos y volver a sentir todo el amor que tenías hacia esa persona.

Joder, qué putada. Yo que pensaba que ya había pasado página y no me di cuenta de que me había dejado el dedo como marcapáginas. Pero agradezco, que esta vez, hayan despertado con el volumen al mínimo.

martes, 11 de octubre de 2016

Lo has apagado.

Y yo he pasado página, he cerrado el libro y empezando uno en el que la única protagonista soy yo.

domingo, 9 de octubre de 2016

Los domingos sirven para darse cuenta de que el tiempo avanza, que no se toma un respiro. Van pasando los minutos, las horas, los días. Cada tic, cada tac va eliminando de mi memoria ciertos aspectos y quizás tenga razón esa canción que tanto me gusta de ese cantante que tanto odio, y que muy pronto esté liberada porque el tiempo todo lo cura.
Noto como todo el fuego que me quemaba se va apagando poco a poco. Dime, ¿quieres que se acabe consumiendo?
Porque lo hará, pronto quizá, y te juro que no habrá marcha atrás.
Que dicen que donde hubo fuego, cenizas quedan pero yo soy de las que las recogen y las esparce hasta que no queda rastro.
¿Vas a aprovechar ahora que todavía quedan llamas o vas a apagarlo?
"Siempre fuiste tan cambiante, cambiante
como las mareas  -se acerca la Luna y subes,
se aleja y bajas, de poco a poco.
Siempre fuiste tan cambiante, nunca supe
descifrarte por completo. Creo que es mejor
así, ¿no? - que seas como un acertijo, y todos
los días tratar de encontrarte respuesta."

                         -krthr


14 de septiembre



Después de secarme lágrimas, abrazarme y de horas de conversación, ella me ha acabado diciéndome: "Tú lo que necesitas es conocer a gente y buscarte clavos, vayámonos este viernes." Y joder, me he asustado. Qué puta sensación más extraña.
Yo, que he estado en guerras internas y externas, que he vencido a depresiones, a autolesiones, a deseos de muerte...
 Yo, que he estado años con miedo en mi vida, que iba con pies de plomos y sin riesgos, después de acabar con toda esa puta mierda, asustada de nuevo.
Simplemente la jodida sensación de descontrol, de no poder tomar el mando y parar todo, de aceptar cosas que no quieres y de rendirme.
Lo siento, pero no me reconozco.
Y entonces lo suelta, como quién saluda por las mañanas o dice tu nombre, así, tan fácilmente "Estás enganchada".
Qué capulla, ella siempre teniendo razón.
Y la simple idea, me aterra. La maldita sensación de estar enganchada a algo que te hace llorar, que no siente nada respecto a ti, permíteme decir, es una locura. Es cierto que yo siempre he sido una puta loca de toda la vida, pero no hasta el punto de acabar de esa manera.

No sé, pero es casi la 1:05 de la madrugada y sigo sin tener el puto control de nada. Me estoy dejando llevar y no sé donde coño voy a parar o que va a ser de mí. Y he decidido, que a quién le importas, te lo demuestra pero sobre todo, te busca. Yo ya he puesto todas mis cartas sobre la mesa y yo, que siempre he sido de apostar todo o nada, creo que me he quedado con un hueco vacío.

No, sí al final  me va a costar caro desintoxicarme.
Anoche salí después de estar autosecuestrada en mi habitación por semanas. No quería salir y tener la libertad total de besar a quién me diese la gana sabiendo que ni siquiera te importaría.

Y ahí estaba yo. Rodeada de gente que no te llegan ni a la suela de los zapatos y yo, como una gilipollas, buscándote entre ellos sabiendo que jamás ibas a estar ahí. Soy imbécil.
Unos cuantos chicos me dijeron algunas tonterías mientras caminaba. Pero no eras tú.
Un viejo conocido se me acercó para intentar convencerme, pero no eras tú.

Así que agarré mi chaqueta, tiré el vaso de alcohol todavía lleno y volví a mi mazmorra sola. Sin ti.

martes, 4 de octubre de 2016

No me preguntes con qué fin te escribo esta carta. Ya te escribí una de despedida pero todo volvió a dar un giro de 180 grados. Y tengo que decírtelo.
Ojalá te odiase. Sé que suena feo y que quizás te me enfades, pero desearía tener un motivo, con uno me vale, para odiarte y tener una excusa barata para borrarte de mi memoria y autoconvencerme que no vales la pena. Pero no, no es así, todo lo contrario.
Qué te quiero y no en un sentido romántico como ya he dicho. Te quiero como persona de la que me preocupo y que deseo con toda mi alma que un día se levante y todo aquello que le haga mal se haya esfumado.
Y así no puedo. Olvidarte, digo. Te me vienes a la cabeza cada cinco minutos y se me retuerce un poquitín el pecho. Así no puedo vivir.
Quizá el pensar que no has sentido ni sientes nada por mí, que no soy suficiente para que te arriesgues o el que no te aporto lo que necesitas me ayuda a sobrepasar estos días.  ¿Por qué dejarme la herida abierta por alguien que no va a venir a curármela?

Pero escúchame, me has hecho y me haces feliz. Me has hecho y me haces mal. Me has aportado lo suficiente para sentirme viva.
Me hubiese encantado zambullirme por los rincones escondidos de tu mente.
Me hubiese encantado escucharte y saber qué es lo que piensas o sientes tú.

Sé que debería decírtelo a ti y no escribirlo en un triste blog que jamás vas a leer, pero quiero que sepas, que siempre, siempre vas a tener tu reservado de lujo en mi vida, por si algún día, decides volver a mis brazos.
Qué no se te olvide.
Eres prioridad. Tú sí.

lunes, 3 de octubre de 2016

Siempre he dicho que no he dormido con una persona porque no hubo oportunidad para hacerlo.
Miento.
Dormir para mí, supone una demostración más importante que un "te quiero en mi vida". Me entrego a ti indefensa y en mis noches, y puede ser lo mejor o peor que puede pasar.
Si alguna vez quiero abrazarte y mostrarte esa parte de mí que nadie conoce, no tengas dudas de que eres necesario y único.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Al carajo todo, te quiero.
No estoy hablando de un amor romántico,
eso no ha llegado,
simplemente te quiero como una persona que ha llegado a mi vida, me ha hecho llorar y reír y a la que realmente deseo que todo, pero absolutamente todo le vaya bien en la vida.
En serio, te quiero. Me has enseñado miles de cosas y me has hecho sentir emociones que tenía escondidas.
Agradezco y agradeceré eternamente que la vida te haya puesto en mi caminito. No te me vayas.

lunes, 19 de septiembre de 2016

Carta de despedida para mi primera mejor cita:

Siempre creí que todo iba a acabar de manera totalmente distinta a como ha acabado. Qué podría contar contigo cuando te necesitase y viceversa, de poder preguntarte sobre las cosas que te apasionan, que hacen que tengas un brillito muy adorable en los ojos cuando me hablas de ello o de poder invitarte a una coca-cola como dos personas que no follan más pero que comparten debates y aprenden uno del otro (permíteme decir que es un vínculo más fuerte que el del sexo).

Pero me has roto el corazón, y no, no por el hecho de que no estemos juntos, por supuesto que no. No voy llorando por los rincones, no me he convertido en un zombie porque ya no pueda presumir de "mi chico", no se me ha cerrado el apetito porque ya no pueda sentirme orgullosa de ti, no, que quede claro, por eso, no.
Me has hecho pedacitos porque ya ni me reconozco. Sabías desde el minuto uno que yo no te causaría problemas, que tengo
tenía el corazón blandito para que te quedases todo el tiempo que quisieres, que no ibas a encontrar otro sitio mejor. Y lo has aprovechado. 
Has aprovechado que te he pre-querido y has hecho daño a una persona cuyo objetivo era hacerte sentir bien -porque tanto tú como yo sabemos que te hacía falta - y hacer cosas que te hiciesen feliz. ¿Sabes? Hubiese sacrificado cualquier cosa si me lo hubieses pedido. Qué triste. Qué tonta me siento: por echarte de menos aún después de que me hayas hecho sentir como si fuese una cualquiera, una distracción, una persona de la que, seguramente, te hayas arrepentido. 
He odiado que me hayas dudado de mí. Yo, que te he respetado hasta la médula y he cumplido todas mis promesas de serte fiel en todos los aspectos y tú, dudando de mis buenas intenciones y haciéndome llorar porque me sentía culpable. Una relación se trata de dos, pero tú arrasabas. 

Qué ojalá y que todo aquello que te haga mal acabe desapareciendo de tu vida y consigas resolver todos aquello que te quita el sueño.
Te mereces conseguir todo lo que te has propuesto en la vida y cumplir tus sueños. Qué descubras sitios únicos y te pierdas por lugares fantásticos. Solo. O acompañado

Pero déjame decirte, que aunque no te haya querido y ni esté enamorada de ti, no vas a encontrar a una chica como yo. Claro que las habrán más guapas y con las que folles todo lo que quieras, pero nadie como yo. Qué lo único que quería era escucharte hablar sobre todo lo que te inquietaba o todo lo que te maravillase, qué me contases todos tus viajes y esos momentos en los que has estado a punto de morir, como me narraste de aquel desierto. Jamás vas a encontrar a nadie que ansíe tanto como yo que compartas tu punto de vista sobre el mundo y todo lo que ocurre a nuestro alrededor. Y nadie, pero nadie va a hacerte sentir tan bien como yo. 

Mira, hay un libro que se llama "Si me dices ven, lo dejo todo... pero dime ven". Leélo. O no. Pero quédate con el título.

Es cierto que no te he querido, no me diste tiempo,
Pero joder,
Si me hubieses dado tan solo otro mes más...

miércoles, 14 de septiembre de 2016

"Tal vez no soy lo que mereces, ni lo que esperas y mucho menos lo que sueñas. Tal vez soy más que todo eso y por eso no me perteneces."

martes, 13 de septiembre de 2016

A mi chico de los tatuajes favorito:

Hace cinco minutos, tumbada en la cama entre apuntes que he leído mil veces y de los que no recuerdo nada, me he dado cuenta de algo: Soy tóxica.
Mira, sé que no te lo vas a creer pero al llegar ese triste pensamiento en mi cabeza, toda la bola de celos, miedos, inseguridades han cogido las maletas y se han ido. Me siento libre. Sí. Porque esta vez, la culpa es mía y solo mía. Soy la mala de esta película, la culpable de mis propios llantos, de mis ayunos, de mis noches sin dormir.
Yo, que siempre he culpabilizado a las personas de esa condición, que los he odiado, los he borrado de mi vida. Fíjate. Yo soy la tóxica de los dos.
Y  te entiendo, ahora entiendo que quieres irte, es más, te ánimo a hacerlo, no estés con una persona que te quite, en vez de darte.
Eso sí, déjame decirte que al saberlo, ha cambiado algo en mí. Te creo. Confío en ti. Y lo voy a hacer siempre a partir de ahora. Quiero que te marches con quien quieras cuando quieras sin decirme nada, quiero que te pierdas y que después vuelvas. No necesitas que te controlen porque eres una persona libre.

Pero que te quedes con lo bueno, que ojalá sea la excepción de tu regla sobre las mujeres, aunque no sea así. Qué gracias por aparecer y por traerme un poco de paz,
que te pre-quiero,
y que te voy a echar de menos.

Gracias.

domingo, 12 de junio de 2016

Soy un desastre.
De verdad. Lo soy.
Antes de que me dejes un rinconcito en tus brazos, tengo que explicártelo todo.
Mira, soy complicada, ¿vale?
No sé por qué, pero no sé mantener a alguien a mi lado el tiempo suficiente. Acaban desapareciendo poco a poco de mi vida y lo peor es que no hago nada para que se queden. Un beso en la frente y la puerta encajadita, por si deciden volver. Porque sí, te confieso que perdono. Y olvido. Es un completo error, pero ya te lo he dicho, no sé que hago a veces. Ni yo misma me entiendo. Qué te quiero, que me olvides, después vuelves con esa sonrisa de niño travieso y joder, se me olvida hasta mi nombre.
Odio admitirlo pero a veces pongo mi felicidad en manos de personas que no saben qué hacer con ella. Y joder, que no, que yo soy la única y no me canso de decirlo, pero cuando aparecen personas, así, de repente, y te saca esa parte de ti que tenías escondida, sí, ya sabes, esa niña interior, esas ganas de gritar, reír, de hacer locuras y no pensar en las consecuencias, tu parte racional decide irse por una temporada porque no es bien bienvenida.
Me enamoro con facilidad cuando me dicen todo lo que quiero oír. Un fallo. Que lo sé, que lo único que consigo con eso es acabar con el corazón hecho pedacitos, pero esa sensación...
Aunque ¡eh!, que yo cuando quiero, quiero de verdad. No ahora sí, ahora no. Un poquito hoy, un poquito mañana. 
Te quiero. Sin limites. 
Sí estás conmigo, no tendrás dudas.
Joder, soy adicta a los caricias.
Qué yo soy de las que besan mientras espera a que el semáforo se ponga en rojo, de las de caricias en zonas de tu cuerpo que no debería en lugares que no debería. Quiero que me abraces a todas horas y le hables de mí a cada persona que te encuentres. Muérdeme, déjame marca, quiéreme. 
Las cosas conmigo puede que no sean fáciles. Puedo ponerte de los nervios y seguramente te avergonzaré en muchos momentos. Me río cuando no debería, lloro con facilidad, hablo rápido, a veces tartamudeo y suelto por la boca frases que no son apropiadas.

Y hay pequeñas cositas, como que siempre voy despeinada, muchas veces me verás las uñas mordidas y con restos de pintauñas, los pies negros de andar descalza, incluso por la calle. Tengo una costumbre un poco tonta y no me preguntes por qué, pero tengo que dar un saltito pequeñito antes de llegar a un destino. Me paso el día medio desnuda, tirada en la cama eludiendo mis responsabilidades. Me gusta mojarme y sí, venga, te dejo que pienses mal.

Que te lo repito antes de que te vayas, que soy un desastre, que te sacaré de quicio y te haré enfadar por mis niñerías, pero quédate, ¿no?

lunes, 6 de junio de 2016

2 de febrebro de 2015

"Pero entonces, ¿estabas enamorada de él?"

No, joder, no. No.
Enamorarse de él sería como suicidarse. Saltar por el precipicio más alto que encontrases. Sentirías la adrenalina por tu cuerpo al tirarte pero al final acabarías estrellándote. La sensación en tu cuerpo es magia hasta que te das cuenta que te estás cayendo y el final no será bonito.
Así es él.
Lo sabía. Siempre supe que él era así, ya sabes, tiene escrita en su frente la palabra "TÓXICO" en neón. Pero en esos momentos de mi vida, yo parecía como si estuviese en un estado de embriaguez constante mezclado con el repulsivo sabor que te deja en la boca algunas drogas. Veía borroso y no leía bien. Sabía que ahí había algo pero no sabía el qué. O quizás sí, pero no pensaba con claridad o mejor dicho, no quería pensar con claridad.
Tienes 20 años y tienes ganas de vivir. De cometer errores, equivocarte una y otra y otra vez. Hacer cosas por primera vez. Salir, conocer gente, olvídate del mundo por unos instantes.
¿Sabes?
Él era cómo mi primer porro.
Tus padres te repiten mil y una vez que no lo tomes, que es malo para ti y que te puede destruir la vida. Y solo por eso piensas, "quiero saber que se siente, aunque sea una vez". Lo prohibido siempre ha tenido el efecto contrario para mí.
Pero entonces un día, estás en el sitio equivocado y te ves acercándote a la boca ese cigarro. Sin presentaciones, oye. Así era él. Me nublaba la mente y me hacía olvidar todos los problemas por un momento. Estar con él significada reírme mientras disfrutada de su compañía y salir con los ojos rojos llenitos de dolor y un sabor amargo en la boca. Mis amigos me decían que no era bueno para mí, que iba acabar mal y joder, qué razón tenían.
Él te daba una sensación falsa de seguridad. Podría haberme comido el mundo si hubiese querido, pero preferí pasar el rato comiéndomelo a él.
Y al final todo acabó como tenía que acabar.
Te juro que no estaba enamorada de él. Puede que le quisiera...
Bueno, vamos a ser claros. Le quise. Sí que le quise. Por desgracia o no, yo que sé.  Y aún, después de todo, después de que me hubiese arrancado un cachito de mí, no me importaría fumarme otro porro más a su lado.

Querido cantante:

9 de enero de 2015.

Ojalá nunca hubiese cogido ese tren. Ojalá nunca te hubiese mirado, ahí, sentado en frente de mi asiento con una sonrisa. Ojalá nunca te hubieras acercado con esos andares tuyos y esas ganas de arrasar con todo -y a mí. Ojalá nunca te hubiese dado mi número de teléfono. Ojalá nunca te hubiese dejado entrar.
Desde el primer momento que te vi, supe que me ibas a romper el corazón.
Pero como la masoquista que soy, decidí a ir a por todas y exorcitar tus demonios.





Llevo un mes y medio sin ti.
Casi más de 50 días.
1200 horas.
72000 minutos,
4320000 segundos.
Y todavía, apareces en mis pensamientos y lo arruinas todo.


lunes, 23 de mayo de 2016

Querido motorista:


Marzo 2016,


Por si algún día te pierdes por mi perfil y descubres este desastre donde te he dedicado unas cuantas palabras:
No te quiero. 
No estoy enamorada de ti.
No me haces feliz.
No eres el amor de mi vida.

Pero debo confesarte que desde que apareciste, el mundo se ha puesto en mi contra.
Te lo prometo.
Qué a donde mire, sólo apareces tú. 
Ojo, que los domingos los quiero solo para besarte la mandíbula mientras nos quedamos atrapados viendo todas esas películas que tenemos pendiente. O debajo de las sabanas. 
Eres uno de los errores más bonitos que he visto en lo que llevo de vida.
¿Pero tú te has visto esa sonrisa? A veces me sorprende que las personas a tu alrededor no se impulsen a besarte cuando me sacas esa carita de niño bueno con esas pequeñitas arrugitas que te salen alrededor de los ojos que... Ay, qué me pierdo.
Te juro que cuando noto el contacto de la yema de tus dedos en mis muslos, el mundo desaparece y me siento arte por unos momentos. Joder, qué gilipollas soy. Y eres. 
A veces tengo que toser un par de veces y beber un poco de agua para tragarme los "¿Y si hacemos una locura?" o "¿Unos besos y unos meses a tu ladito?". Sobre todo cuando te veo concentrado mirando a todo menos a mí.
Mira, lo reconozco ¿vale? Qué siempre tengo una mínima esperanza de que me llames a las tantas de la noche para decirme que lo has enviado todo a la mierda, menos a mí. Y qué quieres contarme los lunares y pintarme los tatuajes. Y follarme todas las noches en mi cama.

Pero joder, que también te odio, ¿lo sabes?
¿Qué me has hecho? Por favor, sácame a cenar y explícamelo poco a poco, para que yo lo entienda. ¿Dónde has guardado todo lo que te has llevado de mí?
No aguanto tu soberbia, tus mentiras, tus promesas, que no me quieras besar.
Escúchame. Quiero que me cuentes que te hace mal o qué te hace reír. ¿Por qué cerrarte? 
Tú no quieres, tú no proteges. Tu destruyes, arrasas. 
He llegado en el momento equivocado contigo.
Me rindo contigo. He tirado todas mis armaduras y mis armas. 

Pero si alguna vez lees esto quiero que sepas, 
que siempre vas a tener un rinconcito en mi cama por si decides volver a mis brazos.

sábado, 23 de abril de 2016

Marzo 2016, 

Tengo atascada en la garganta todas esas cosas que no te he dicho. 
Como qué por las noches aguanto sin dormir, aunque se me cierren los ojos, simplemente porque me hablas de esa canción que tanto te encanta y qué te pone feliz por unos cuatro minutos.
En verdad, no quería que vinieses esa primera vez que nos conocimos. ¡Me hablaron tan mal de ti que tenía miedo! Deseaba que te hubieses perdido con la jodida moto y no llegases jamás. 
Pero apareciste, y joder, ojalá lo hicieses todos los días de mi vida.
También debería de decirte que una parte de mí -te juro que es pequeñita, no muy grande y la callo al instante, lo prometo - desearía no haberte conocido. Yo seguiría con mi vida, con mis amores de una noche, sin besos de más y sin el corazón un poquito despegado. 
He dejado de lado a mis amigos, familia, exámenes solo por verte un ratito y hacerte olvidar. Soy terriblemente feliz cuando me haces reír y sobre todo, cuando tú lo haces. Si pudiese tatuarme un sonido, sin duda, tu risa sería la que cubriese mi piel. 
Te abrazaría todas las noches y dejaría que me acariciases el pelo. Pero solo tú. Eres la maldita excepción de la regla. Contigo no las hay, qué coño. Ninguna. Qué les den por culo. Acaríciame los muslos y bésame justamente en esa zona del cuello, qué ay...
Dejé de jugar con otros que no sean tú, no porque tú me lo pidieras, es solo que los demás labios me parecen fríos, sin gracia, vacíos desde que probé los tuyos.
No me quieres, ya me lo dejaste claro. Nada conmigo. Pero sigo escribiéndote las noches y aunque sé que debería de olvidarme de ti, todo me parece más bonito si te tengo en mi cabeza todos los días. Y dueles. Dueles mucho. Joder, ojalá te dieses cuenta de cuanto me dueles. Llevo con un pequeño nudo en el pecho, sí, en el pecho, justo donde tengo el corazón, desde que me contaste que no querías mis besos.
Sé que verme te hace sentir bien pero cuando me despido de ti, llueve, todo acaba inundado y truena. Se me va la luz de mi cara y todo me parece más triste, frío. 
Abrázame. Dame calor. Bésame la punta de la nariz y llévame de viaje, a cenar, a festivales. Déjame quererme unas horas más, días o todo el tiempo del mundo si es necesario. Quiero quitarle la tristeza a base de mordiscos, besos, cosquillas y magia. 

Que en definitiva, quién no arriesga...

jueves, 17 de marzo de 2016

Debería de haber salido por la puerta de ese apartamento.
En ese mismo momento en el que supe que yo no era su plan A, ni el H ni una opción permanente.
Qué le besaba los lunares a otra y le regalaba noches eternas.
Yo seré como esa canción que guarda en su lista de reproducción. Un por si acaso, Un nunca se sabe.
Debería de haberle dejado solo en medio de la ciudad.

Pero abrió los brazos y me pidió que me acercase.