lunes, 14 de septiembre de 2015

Tú y yo sólo compartíamos sexo.
Sexo.
Sexo.
Cena.
Sexo.
Cine.
Caricias.
Corazones acelerados.
Celos.
Miedo.
No más sexo.
No más tú y yo.

Pero me echas de menos. O quizás no.
Quizás me mires cuando crees que no te observo desde esos pocos metros que nos separan sólo para darte cuenta que hiciste lo correcto.
Entonces decides beber en una esquina de la sala solo mientras observas como tus amigos intentan conseguir mi teléfono y sé quieres besarme y llevarme al coche tanto como yo quiero, ir a ese parque de atracciones que me prometiste, jugar con mi hermano al fútbol para hacerme feliz y dejarme ganar al billar. Quieres quererme lo suficiente para un nosotros.
Yo bailo lo más sexy que mi cuerpo puede ofrecer esperando que tus manos me acaricien esa zona que ya conoces y que tanto te echa de menos. Te grito con un movimiento que vuelvas a mí.
Pero no lo haces.
Me miras desde la distancia. 
Y bebes. 
Entonces recuerdo que tú y yo sólo compartíamos sexo.


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