miércoles, 15 de abril de 2015

Se busca:
Chico dispuesto a resucitar mi cansado corazón.
Un brazo al que apoyarme por las noches frías en una cama pequeña.
Unos labios dispuestos a unir todos los lunares escondidos de mi cuerpo.
Un dedo que recorra el contorno de mis tatuajes.
Besos mientras espero que el semáforo se ponga verde
Llamadas a las tantas de la noche para decirme que me echa de menos o ojalá estuviese con él.
Un corazón donde refugiarme.
Locuras por cometer.
Sexo.
Conversaciones en la cocina mientras se bebe té a las tantas de la noche sobre política o la nueva canción de un grupo de música que adoro.
Confianza, cariño, risas, arte.
Que me quieran, pero esta vez, de verdad.

Cuando hablaba de cosas que adoraba, sus ojos se transformaban en estrellas.
Y jamás brillaron cuando hablaba de mí.
¿Para qué vamos a engañarnos?
Vamos a decir las verdades que no nos atrevimos a decir.
Lo nuestro fue una relación que llegó en el momento equivocado. Perdón, corrijo, no fue ni una relación.
Aunque yo siempre iba un paso adelantada. Joder, que yo caminaba con los ojos tapados pensando que me acompañabas en el camino y cuando arrojé la venda tú todavía estabas en la línea de salida.
Y no, no vamos a decir que quizá nos encontremos dentro de unos años y las cosas sean distintas.
Esas escusas son de cobardes que no se atreven a aceptar que hay personas que han sido un error en tu trayecto.
No ha sido una historia de amor de libros y no has sido el amor de mi vida. Lo nuestro fue la típica historia que te cuentan y sientes lástima. Ya sabes, pobre chica se enamora de chico y se cree que ella será la que le cambie, la única que le hacia sentir especial. Estúpida chiquilla.
No has sido el chico con el que todas desean estar. Has sido el maldita piedra en la mitad del camino.
Una piedra atractiva, sí.
Pero con una actitud de mierda, si me permites decirlo.
Eres un huracán. Vas por la vida destruyendo todo lo que está a tu alrededor.
Yo quería sentir cómo era eso de ver de cerca ese fenómeno y al final acabó como tenía que acabar.
No sé, quizá soy masoquista o simplemente gilipollas.

Sí, que seguramente han habido personas que te han querido más que yo.
Pero te voy a contar un secreto.
Nadie dará todo por ti como yo lo hice.
Nuestra relación o cómo coño quieras llamarlo estaba desequilibrada.
Tú llorabas, y yo corría a tu casa a distraerte e intentar que no pensases en todo lo que te hacía mal.
Qué buenos polvos aquellos.
Yo lloraba y tú mientras te bebías los litros de cerveza hasta que perdías la capacidad de pensar y te reías con tus amigos.

Gracias por intoxicar a una chica que solo quería abrazarte tus noches tristes,

miércoles, 1 de abril de 2015

Te confieso,
que aunque ya tu nombre no suene a poesía en mis labios y haya ahogado todos los recuerdos que compartí contigo.
Pese a que tu rostro ya no tenga forma y haya sacado definitivamente tus maletas de mi corazón,
sigo escuchando tus favoritas canciones
y dejando el móvil encendido por las noches 
por si alguna vez decides llamar.