lunes, 12 de enero de 2015

"Nunca había llorado tanto por nadie.
Mientras estuvimos juntos lloraba cuando desaparecías sin avisar y cuando me prometías algo que luego no cumplías. Lloraba muchas veces -demasiadas- y casi siempre en silencio.
Ahora con la distancia creo que en realidad lloraba porque me daba pena. Pena de mí por haberme enamorado de alguien como tú. Tan fascinante cuando se te está conociendo, tan defectuoso en la distancia corta. Y ni siquiera esos defectos lograron que no llorara también cuando te perdí, cuando decidí que ya era suficiente. Cuando me miré en el espejo y no me reconocí, ni por dentro ni por fuera."
                                                                           La luz de Candela - Mónica Carillo.

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