sábado, 31 de enero de 2015

31/1/2015

Pero a ver, 
que no, que no.
Yo no te escribo poesía,
yo escribo todas esas palabras que tengo atrapadas en mis pulmones.
Que solo intento escupir todas aquellas cosas que nunca me dejaste decirte.
Como que te quise,
o que eres un gran hijo de puta,
o que vuelvas a mis brazos.
Desde que tú no estás,
he dejado de tomar alcohol.
Ni una gota, ni un poquito.
Porque vivo con miedo a que mi mente se apague por un momento,
y los gritos que intento callar de mi corazón se hagan más fuertes.
Qué coja el móvil, marque tu número de teléfono y te grite.

Que sin ti, no le encuentro sentido a nada y me apetece menos

salir de mi casa porque sé que a donde vaya no vas a estar esperándome.
Puede que tú no me quieras pero yo a ti sí.
Y tengo guardado en mi un rinconcito, suficiente amor para los dos.
Me presento voluntaria para arrastrar el carro de nuestra relación, yo solita. 
Yo puedo.
Que a mí no me importa, mientras me dejes besarte cada noche.
Y ya sabes, los otros colchones me parecen incómodos desde que ya no uso el tuyo.
Pero que las ganas de vivir aumentan por segundos
y las locuras me parecen  más atractivas si estás conmigo para hacerlas.

Tengo pánico de coger el teléfono y llamarte
 y hacer una tontería,
como decirte que vuelvas.

domingo, 25 de enero de 2015

Me prometí a mí misma que no serías alguien importante y que no te dejaría acercarte lo suficiente como para hacerme daño.
No me iba a enamorar de ti.

Pero era un domingo. Aproximadamente las 20:00 de la tarde. Estabas tumbado bocabajo completamente desnudo. Yo te acariciaba la espalda con la yema de mis dedos. Estabas quedándote dormido. 
Y mientras te miraba supe que ya estaba completamente perdida, que mis días eran para ti, que yo era tuya aunque tú no fueses mio. Tú eras mi sol, mi luz que me despertaba cada mañana. Todas mis hojas de papel hablarían de ti. Que mis amigos tenían que aceptarte y adorarte como yo lo hacía. Que sé que les costaría, porque millones de veces me decían que tú serías mi pesadilla. Pero en ese momento, entre la oscuridad de la habitación y con tu respiración cada vez más lenta, tú eras mi pasaporte hacia la felicidad. 

Y entonces, me alcé de valor y lo dije.
"Te quiero".
Mi corazón estaba a punto de salir de mi pecho esperando tu respuesta.
Abriste los ojos y me miraste. Me regalaste una medio sonrisa y añadiste:
"Y yo a ti. Mucho."

Desde ese día, no volví a saber nada más de ti.

sábado, 24 de enero de 2015

Son casi las dos de la mañana y por casualidad vi una foto tuya con una chica.
Después de sentir terremotos en mi pecho y de tener que cerrar los ojos durante un buen rato para evitar que esa imagen apareciese de nuevo, he tomado una decisión.
No te quiero en mi vida.
No.
No.
No quiero tu desorden, tu caos, tu vida sin sentido. No.
Que ya sé que no estamos juntos pero a veces, solo a veces, quizás me quedaba esperando en la parada de tren por si aparecías con tus andares característicos y tu manera de romper corazones por donde pasabas. Y poder decirte "¿Y si nos tomamos un café y echamos un ratito? ¿O unas horas? ¿Una semana? ¿Toda la vida enterita a tu lado?".

Pero acabo de decidir que me voy a desintoxicar de ti. 
Adiós. Ya no quiero volver a verte. Qué te vaya bien y cuando menos te lo esperes, te acuerdes de mí. Yo voy a intentar no hacerlo.
Hasta nunca. 
Y sueño con que llegue el día que te despiertes y de repente me eches de menos.
Que cuando pongas tus pies descalzos en el suelo tu primer impulso sea desear buscarme entre tus sábanas. 
Quiero que odies que me hayas dejado ir. 
Odialo. Con todo tu ser,
Odiame por no insistir en pasar más tiempo contigo. No sé, un par de semanas más que añadir a nuestros calendarios. 
Llámame y grítame. 
Joder, que me eches la bronca por borrar tu teléfono de mis contactos y tu nombre de mi lista de deseos.
Dime que estás perdido sin mi. "No puedo respirar si no estás a mi lado".
Coge tu coche, o el autobús, o el tren donde te conocí, o yo que sé, ven andando si hace falta a mi casa y no te vayas hasta que salga a recibirte con un buen beso de esos que nos hacían acabar en tu cama o en sofá, el lugar no importaba si era contigo.
Llévame a los Reales Alcázares de Sevilla como me prometiste la primera vez que nos vimos.
No hace falta que pongamos nombre a esto. Nunca se lo pusimos, contigo no hacia falta. 
Y haz cosas que nunca hiciste conmigo.
Presentame a tus amigos. Hablales de mí como yo lo hacía de ti. No me llames solo para acabar en la cama. Que sí, que me encantaba y joder, repitamoslo. Una y otra vez, Pero compartamos momentos juntos. 

Que yo solo quiero que sientes lo que yo siento.

Y joder, sueño con que sean las 4 de la mañana y  tú sigas dando vueltas en la cama porque no dejas de pensar en mí y en lo mucho que me quieres. 

lunes, 19 de enero de 2015

Todo lo que me hacía daño parecía menos malo porque tú existías. 
Rodeándome con tus brazos en esa cama que se volvió mi paraíso por unas meses. 
Besándome cada lágrima que no salían de mis ojos porque sabía que no te interesaría.
Estirándome del pelo cuando te besaba en ese punto exacto que sé que te encantaba y al que echo tanto de menos. 
Hablando de las cosas que te entusiasmaban con ese brillo en los ojos y esa voz emocionada. Dios, acabé amando cada uno de los pequeños detalles que te hacían feliz, aunque no los compartiese contigo, solo porque te hacían sentir de esa manera. Como un niño pequeño abriendo un regalo el día de reyes.
Tú eras mi regalo. Tú eras lo que hacía que mis ojos brillasen como dos estrellas y hablase con rapidez porque no me daba tiempo contar todo lo que me gustaba de ti. Estaba tan orgullosa de poder estar contigo. Eras mi pasión.  

Y al final fuiste tú el que acabaste haciéndome daño y partiéndome en mil pedacitos. Todo el dolor que tu apagaste, se encendió y quemó cada centímetro de mi cuerpo.



Acabé consumida.

lunes, 12 de enero de 2015

¿Sabes qué es lo peor de todo esto, maldito hijo de puta?
Qué aunque hayan pasado dos meses y hayas sido el mayor error de mi vida,
qué aunque cada día cuando me levanto, me convenzo a mí misma que ya no te necesito, que no, que ya no te quiero,
qué aunque hayas sido la peor persona que he conocido,
y aunque me hayas humillado y me hayas convertido en una persona que no soy.
Después de todo esto y más, si me dijeses "Ven" a las cuatro de la mañana, iría arrastrándome si hiciese falta hacia tus brazos.
"Nunca había llorado tanto por nadie.
Mientras estuvimos juntos lloraba cuando desaparecías sin avisar y cuando me prometías algo que luego no cumplías. Lloraba muchas veces -demasiadas- y casi siempre en silencio.
Ahora con la distancia creo que en realidad lloraba porque me daba pena. Pena de mí por haberme enamorado de alguien como tú. Tan fascinante cuando se te está conociendo, tan defectuoso en la distancia corta. Y ni siquiera esos defectos lograron que no llorara también cuando te perdí, cuando decidí que ya era suficiente. Cuando me miré en el espejo y no me reconocí, ni por dentro ni por fuera."
                                                                           La luz de Candela - Mónica Carillo.

miércoles, 7 de enero de 2015

Que sí, que sé que dije que recibiría una bala por ti.
Pero joder, no pensé que serías tú el que dispararía.