lunes, 14 de septiembre de 2015

Tú y yo sólo compartíamos sexo.
Sexo.
Sexo.
Cena.
Sexo.
Cine.
Caricias.
Corazones acelerados.
Celos.
Miedo.
No más sexo.
No más tú y yo.

Pero me echas de menos. O quizás no.
Quizás me mires cuando crees que no te observo desde esos pocos metros que nos separan sólo para darte cuenta que hiciste lo correcto.
Entonces decides beber en una esquina de la sala solo mientras observas como tus amigos intentan conseguir mi teléfono y sé quieres besarme y llevarme al coche tanto como yo quiero, ir a ese parque de atracciones que me prometiste, jugar con mi hermano al fútbol para hacerme feliz y dejarme ganar al billar. Quieres quererme lo suficiente para un nosotros.
Yo bailo lo más sexy que mi cuerpo puede ofrecer esperando que tus manos me acaricien esa zona que ya conoces y que tanto te echa de menos. Te grito con un movimiento que vuelvas a mí.
Pero no lo haces.
Me miras desde la distancia. 
Y bebes. 
Entonces recuerdo que tú y yo sólo compartíamos sexo.


miércoles, 15 de abril de 2015

Se busca:
Chico dispuesto a resucitar mi cansado corazón.
Un brazo al que apoyarme por las noches frías en una cama pequeña.
Unos labios dispuestos a unir todos los lunares escondidos de mi cuerpo.
Un dedo que recorra el contorno de mis tatuajes.
Besos mientras espero que el semáforo se ponga verde
Llamadas a las tantas de la noche para decirme que me echa de menos o ojalá estuviese con él.
Un corazón donde refugiarme.
Locuras por cometer.
Sexo.
Conversaciones en la cocina mientras se bebe té a las tantas de la noche sobre política o la nueva canción de un grupo de música que adoro.
Confianza, cariño, risas, arte.
Que me quieran, pero esta vez, de verdad.

Cuando hablaba de cosas que adoraba, sus ojos se transformaban en estrellas.
Y jamás brillaron cuando hablaba de mí.
¿Para qué vamos a engañarnos?
Vamos a decir las verdades que no nos atrevimos a decir.
Lo nuestro fue una relación que llegó en el momento equivocado. Perdón, corrijo, no fue ni una relación.
Aunque yo siempre iba un paso adelantada. Joder, que yo caminaba con los ojos tapados pensando que me acompañabas en el camino y cuando arrojé la venda tú todavía estabas en la línea de salida.
Y no, no vamos a decir que quizá nos encontremos dentro de unos años y las cosas sean distintas.
Esas escusas son de cobardes que no se atreven a aceptar que hay personas que han sido un error en tu trayecto.
No ha sido una historia de amor de libros y no has sido el amor de mi vida. Lo nuestro fue la típica historia que te cuentan y sientes lástima. Ya sabes, pobre chica se enamora de chico y se cree que ella será la que le cambie, la única que le hacia sentir especial. Estúpida chiquilla.
No has sido el chico con el que todas desean estar. Has sido el maldita piedra en la mitad del camino.
Una piedra atractiva, sí.
Pero con una actitud de mierda, si me permites decirlo.
Eres un huracán. Vas por la vida destruyendo todo lo que está a tu alrededor.
Yo quería sentir cómo era eso de ver de cerca ese fenómeno y al final acabó como tenía que acabar.
No sé, quizá soy masoquista o simplemente gilipollas.

Sí, que seguramente han habido personas que te han querido más que yo.
Pero te voy a contar un secreto.
Nadie dará todo por ti como yo lo hice.
Nuestra relación o cómo coño quieras llamarlo estaba desequilibrada.
Tú llorabas, y yo corría a tu casa a distraerte e intentar que no pensases en todo lo que te hacía mal.
Qué buenos polvos aquellos.
Yo lloraba y tú mientras te bebías los litros de cerveza hasta que perdías la capacidad de pensar y te reías con tus amigos.

Gracias por intoxicar a una chica que solo quería abrazarte tus noches tristes,

miércoles, 1 de abril de 2015

Te confieso,
que aunque ya tu nombre no suene a poesía en mis labios y haya ahogado todos los recuerdos que compartí contigo.
Pese a que tu rostro ya no tenga forma y haya sacado definitivamente tus maletas de mi corazón,
sigo escuchando tus favoritas canciones
y dejando el móvil encendido por las noches 
por si alguna vez decides llamar.

sábado, 14 de marzo de 2015

jueves, 12 de marzo de 2015

En algunas ocasiones, una pequeñita parte de mí quiere coger mi iPhone, abrir whatsapp, buscar tu nombre entre mis contactos y poder escribirte:

"He pasado meses desde que volví a saber de ti. 
Y solo quería saber si te arrepientes. Sí, ya sabes, de cómo terminó. O a lo mejor deseas borrar de tu historial de romances todos los momentos que has vivido conmigo. Incluso puede que ya lo hayas hecho. No me sorprendería.
Pero dime, ¿no me echas de menos? ¿Ni un poco?¿Ni nuestras conversaciones a las tantas de la noche? ¿Mis besos? ¿Mi forma de mirarte como si fueses la obra de arte más bonita de mi vida? ¡Lo eras! Te lo prometo. Joder. Estar contigo era como estar colocada, ya sabes, la mente nublada, los ojos brillantes y las ganas de estar en tu cama a todas horas.
¿Cómo era posible que solo con que estuviese tumbado mirando fijamente el techo, tuvieses el poder de quitarme el puto aliento? Así de fácil. Sin decir una palabra, o mirarme o tocarme. 
Aunque quiera olvidarte y exorcizar tus fantasmas, a veces desearía estar entre tus brazos porque era el único sitio donde me sentía segura. Paz. Un paz que jamás sentí y no he vuelto a encontrar.
¿Por qué? Dime, ¿por qué tuviste que romper todo en un abrir y cerrar de ojos? ¿Y a mí? ¡¿También tuviste que romperme a mí, joder?! ¡Podrías habértelo ahorrado!
Y todavía aún hay momentos inesperados en los que me cuesta respirar profundamente. Sí, siempre es lo mismo: parpardeo un par de veces, miro hacia arriba y desaparecen las putas lágrimas.
Pero no debería ser así. No. Ese no era el trato. Joder. ¡Hubiese rechazado el plan si lo hubiese sabido! 
Recuerdo que me dijiste "Tengo miedo de que me rompas el corazón". Y me lo rompiste a mí. 
¡Qué yo te quería, maldita hijo de puta! 
Y lo peor fue saber que fui tu tiempo perdido. 
Que sí, que ya es tarde -aunque siempre lo fue -y te habrás follado a otras, y habrás barrido nuestros polvos debajo de la alfombra a dónde jamás volverás a mirar.
Pero yo te quise..."

Entonces recuerdo que borré tu historial de conversaciones, tu número de teléfono de mis contactos y tu nombre de mi puto corazón rehabilitado. 

domingo, 1 de febrero de 2015

"La gente que está muerta recibe más flores que los vivos
porque el arrepentimiento es más fuerte que el agradecimiento."

sábado, 31 de enero de 2015

31/1/2015

Pero a ver, 
que no, que no.
Yo no te escribo poesía,
yo escribo todas esas palabras que tengo atrapadas en mis pulmones.
Que solo intento escupir todas aquellas cosas que nunca me dejaste decirte.
Como que te quise,
o que eres un gran hijo de puta,
o que vuelvas a mis brazos.
Desde que tú no estás,
he dejado de tomar alcohol.
Ni una gota, ni un poquito.
Porque vivo con miedo a que mi mente se apague por un momento,
y los gritos que intento callar de mi corazón se hagan más fuertes.
Qué coja el móvil, marque tu número de teléfono y te grite.

Que sin ti, no le encuentro sentido a nada y me apetece menos

salir de mi casa porque sé que a donde vaya no vas a estar esperándome.
Puede que tú no me quieras pero yo a ti sí.
Y tengo guardado en mi un rinconcito, suficiente amor para los dos.
Me presento voluntaria para arrastrar el carro de nuestra relación, yo solita. 
Yo puedo.
Que a mí no me importa, mientras me dejes besarte cada noche.
Y ya sabes, los otros colchones me parecen incómodos desde que ya no uso el tuyo.
Pero que las ganas de vivir aumentan por segundos
y las locuras me parecen  más atractivas si estás conmigo para hacerlas.

Tengo pánico de coger el teléfono y llamarte
 y hacer una tontería,
como decirte que vuelvas.

domingo, 25 de enero de 2015

Me prometí a mí misma que no serías alguien importante y que no te dejaría acercarte lo suficiente como para hacerme daño.
No me iba a enamorar de ti.

Pero era un domingo. Aproximadamente las 20:00 de la tarde. Estabas tumbado bocabajo completamente desnudo. Yo te acariciaba la espalda con la yema de mis dedos. Estabas quedándote dormido. 
Y mientras te miraba supe que ya estaba completamente perdida, que mis días eran para ti, que yo era tuya aunque tú no fueses mio. Tú eras mi sol, mi luz que me despertaba cada mañana. Todas mis hojas de papel hablarían de ti. Que mis amigos tenían que aceptarte y adorarte como yo lo hacía. Que sé que les costaría, porque millones de veces me decían que tú serías mi pesadilla. Pero en ese momento, entre la oscuridad de la habitación y con tu respiración cada vez más lenta, tú eras mi pasaporte hacia la felicidad. 

Y entonces, me alcé de valor y lo dije.
"Te quiero".
Mi corazón estaba a punto de salir de mi pecho esperando tu respuesta.
Abriste los ojos y me miraste. Me regalaste una medio sonrisa y añadiste:
"Y yo a ti. Mucho."

Desde ese día, no volví a saber nada más de ti.

sábado, 24 de enero de 2015

Son casi las dos de la mañana y por casualidad vi una foto tuya con una chica.
Después de sentir terremotos en mi pecho y de tener que cerrar los ojos durante un buen rato para evitar que esa imagen apareciese de nuevo, he tomado una decisión.
No te quiero en mi vida.
No.
No.
No quiero tu desorden, tu caos, tu vida sin sentido. No.
Que ya sé que no estamos juntos pero a veces, solo a veces, quizás me quedaba esperando en la parada de tren por si aparecías con tus andares característicos y tu manera de romper corazones por donde pasabas. Y poder decirte "¿Y si nos tomamos un café y echamos un ratito? ¿O unas horas? ¿Una semana? ¿Toda la vida enterita a tu lado?".

Pero acabo de decidir que me voy a desintoxicar de ti. 
Adiós. Ya no quiero volver a verte. Qué te vaya bien y cuando menos te lo esperes, te acuerdes de mí. Yo voy a intentar no hacerlo.
Hasta nunca. 
Y sueño con que llegue el día que te despiertes y de repente me eches de menos.
Que cuando pongas tus pies descalzos en el suelo tu primer impulso sea desear buscarme entre tus sábanas. 
Quiero que odies que me hayas dejado ir. 
Odialo. Con todo tu ser,
Odiame por no insistir en pasar más tiempo contigo. No sé, un par de semanas más que añadir a nuestros calendarios. 
Llámame y grítame. 
Joder, que me eches la bronca por borrar tu teléfono de mis contactos y tu nombre de mi lista de deseos.
Dime que estás perdido sin mi. "No puedo respirar si no estás a mi lado".
Coge tu coche, o el autobús, o el tren donde te conocí, o yo que sé, ven andando si hace falta a mi casa y no te vayas hasta que salga a recibirte con un buen beso de esos que nos hacían acabar en tu cama o en sofá, el lugar no importaba si era contigo.
Llévame a los Reales Alcázares de Sevilla como me prometiste la primera vez que nos vimos.
No hace falta que pongamos nombre a esto. Nunca se lo pusimos, contigo no hacia falta. 
Y haz cosas que nunca hiciste conmigo.
Presentame a tus amigos. Hablales de mí como yo lo hacía de ti. No me llames solo para acabar en la cama. Que sí, que me encantaba y joder, repitamoslo. Una y otra vez, Pero compartamos momentos juntos. 

Que yo solo quiero que sientes lo que yo siento.

Y joder, sueño con que sean las 4 de la mañana y  tú sigas dando vueltas en la cama porque no dejas de pensar en mí y en lo mucho que me quieres. 

lunes, 19 de enero de 2015

Todo lo que me hacía daño parecía menos malo porque tú existías. 
Rodeándome con tus brazos en esa cama que se volvió mi paraíso por unas meses. 
Besándome cada lágrima que no salían de mis ojos porque sabía que no te interesaría.
Estirándome del pelo cuando te besaba en ese punto exacto que sé que te encantaba y al que echo tanto de menos. 
Hablando de las cosas que te entusiasmaban con ese brillo en los ojos y esa voz emocionada. Dios, acabé amando cada uno de los pequeños detalles que te hacían feliz, aunque no los compartiese contigo, solo porque te hacían sentir de esa manera. Como un niño pequeño abriendo un regalo el día de reyes.
Tú eras mi regalo. Tú eras lo que hacía que mis ojos brillasen como dos estrellas y hablase con rapidez porque no me daba tiempo contar todo lo que me gustaba de ti. Estaba tan orgullosa de poder estar contigo. Eras mi pasión.  

Y al final fuiste tú el que acabaste haciéndome daño y partiéndome en mil pedacitos. Todo el dolor que tu apagaste, se encendió y quemó cada centímetro de mi cuerpo.



Acabé consumida.

lunes, 12 de enero de 2015

¿Sabes qué es lo peor de todo esto, maldito hijo de puta?
Qué aunque hayan pasado dos meses y hayas sido el mayor error de mi vida,
qué aunque cada día cuando me levanto, me convenzo a mí misma que ya no te necesito, que no, que ya no te quiero,
qué aunque hayas sido la peor persona que he conocido,
y aunque me hayas humillado y me hayas convertido en una persona que no soy.
Después de todo esto y más, si me dijeses "Ven" a las cuatro de la mañana, iría arrastrándome si hiciese falta hacia tus brazos.
"Nunca había llorado tanto por nadie.
Mientras estuvimos juntos lloraba cuando desaparecías sin avisar y cuando me prometías algo que luego no cumplías. Lloraba muchas veces -demasiadas- y casi siempre en silencio.
Ahora con la distancia creo que en realidad lloraba porque me daba pena. Pena de mí por haberme enamorado de alguien como tú. Tan fascinante cuando se te está conociendo, tan defectuoso en la distancia corta. Y ni siquiera esos defectos lograron que no llorara también cuando te perdí, cuando decidí que ya era suficiente. Cuando me miré en el espejo y no me reconocí, ni por dentro ni por fuera."
                                                                           La luz de Candela - Mónica Carillo.

miércoles, 7 de enero de 2015

Que sí, que sé que dije que recibiría una bala por ti.
Pero joder, no pensé que serías tú el que dispararía.