lunes, 3 de noviembre de 2014

Para mi rompecorazones:

Fuiste y eres magia.

Apareciste de repente. De la nada. Mi vida era luz, pero le faltaba color.
Llegaste y rompiste todos mis esquemas, y al final, también a mí.
Desde el primer momento en que te vi, sabía que ibas a ser el mayor error, una estupidez, mi suicidio personalizado, pero quería saber que se sentía el querer morir por alguien.
Y he muerto -y estoy muriendo - por ti.

Elegiste a la chica tonta, buena y enamoradiza para quemarla con tu piel y amargas palabras que quería escuchar.
Nunca has sido mio. Pero yo sí he sido tuya. 
Te he dado todo lo que he sido, porque no, ya no soy yo.
Has cambiado a esta chica tonta convirtiéndola en alguien despreciable. Me has hecho ser una persona que jamás pensaba que iba a ser. 
Me prometiste que no iba a derramar lágrimas por ti. 
Me prometiste que no me romperías el corazón.
Y aquí estoy, preguntándome qué voy a hacer para poder respirar profundamente sin volver a quebrarme. 
Tus te quieros, tus caricias, tus besos han sido el mayor engaño de mi vida. Pero Dios sabe, que haría cualquier cosa para volver a repetirlo. Para que me abraces por las noches, oler tu piel y besarla o simplemente observarte mientras duermes.
Dios, cómo te voy a echar de menos, hijo de puta.

Me has roto el corazón. Me has hecho pedazos. No sé que voy a hacer para dejar de sentirme como me siento. Humillada, traicionada, enamorada.


¿Pero sabes que es lo peor, rompecorazones? Que si pudiese volver atrás, volvería a entregarte mi sentencia de muerte a tu nombre. 

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