viernes, 8 de diciembre de 2017

Me gusta creer que en algún momento fui exactamente lo que querías.
No puedo dormir. Hace tiempo que me cuesta hacerlo.
La casa está silenciosa y desearía que mi interior estuviese igual de apacible que mi entorno, pero sólo hay un caos.
Cuento los segundos que pasan, pero mi mente sigue igual de desordenada. Cojo mi teléfono, por si por una casualidad, quizás debido a una alineación de los planetas, encuentre un mensaje suyo, pero no recibo ninguno. Lo dejo con sonido, por si decide hacerlo.
Me vuelvo a envolver entre las sábanas y me doy cuenta que hace tiempo he dejado de ser yo y me he convertido en una versión que no me gusta.
Me siento débil, pero no, que no, que yo soy una mujer fuerte, o por lo menos lo he sido.
No, no, sigo siéndolo.
Qué yo he batallado guerras que yo misma había creado, contra mí misma, contra mi cuerpo, contra mi mente y la muerte.

Pero a veces pienso en por qué debería de frenar cuando llegase a esa curva...

No, no. Qué yo ya gané es batalla hace tiempo. Mis cicatrices externas e internas están más que curadas. De todo se aprende y me convertí en una persona positiva, feliz con las pequeñas cosas,como una llamada de mi abuela, el olor a colonia de mi abuelo, la risa de mis amigas y sobre todo, la de mi padre, las bromas de mi hermano y el beso en la frente de mi madre...
Pero ahora le echo de menos y sigue sin dejarme un mensaje aunque yo lo haga.

Me autoconvezco de que no todo es mi culpa. (Aunque una gran parte de mí piensa que eso no es así) Pienso en mil maneras de hacer que vuelva, pero ¿por qué pedírselo si no quiere volver? No puedo pedirle que me quiera ni que se quede conmigo.
Le echo de menos y mi cabeza construye escenas que no van a ocurrir.
Hacía tiempo que no me sentía tan vacía.
Me siento triste y sola. Necesito tanto que me quieran de una vez de verdad. Ay. Qué tontería y que cutre...


Arrastro una crisis personal hace un par de semanas y me hago una lista mental de mis virtudes para no entrar en un laberinto del que no quiero volver a entrar. No soy una preciosidad, pero a veces, con un pintalabios rojo, mi cara parece más adorable. Soy sincera y no rompo promesas. La lealtad siempre ha sido una de mis características y mi amor sin fin. Sé que si me quieren, quiero el doble, el triple... Tengo metas que estoy cumpliendo y si me propongo algo, lo consigo. No me rindo y si me equivoco, pues intento solucionarlo. Insisto. Insisto una y otra vez. Porque si creo que vale la pena, doy todo.
 Ay, qué desastre soy a veces. Me he dado cuenta que yo iba de persona ideal, vamos, lo que viene siendo "con buen corazón" y es duro saber que no es así. Siempre he dicho que como me hicieron daño, yo nunca lo haría pero joder, qué equivocada estoy.
Me siento mal conmigo misma y estoy intentando arreglarlo. De verdad, lo estoy haciendo. Llevo un par de semanas de lo que viene siendo un retiro espiritual para cambiar mis taras (es inevitable tenerlas, pero saber que por ello he hecho mal, me rompe el alma). Lo estoy haciendo.

Me vuelvo a repetir que soy un pequeño desastre y que tengo que contruirme yo solita. Otra vez.
Otra vez la misma historia. Estoy cansada de estar cansada emocionalmente. Mi madre dice que mi problema es que soy muy "sentía", que siento las cosas el triple que las otras personas. Otros dicen que mi problema es mi falta de madurez, que soy una niña, que no sé como actuar en determinas situaciones, que aún me queda mucho por aprender. Y yo me pregunto, "¿y ellos?". Estoy tan confundida. Pero es normal estarlo. Nunca se tienen las respuesta y yo soy una persona compleja, a veces díficil de llevar...

Miro mi teléfono de nuevo. Sigue sin notificaciones. Suspiro. Sólo quiero que todo le vaya bien. Lo prometo. Me justaría dejarle un mensaje para saber si todo le va bien pero sé que no contestará. Nunca le gustó hablar de él.


Sigo sin poder dormir y sigue todo siendo un caos,
sin embargo,
es un caos un poco más ordenado.

jueves, 23 de noviembre de 2017

Todos hemos sido tóxicos. 
A veces tienes que hacerte un psicoanálisis de ti mismo y darte cuenta que a veces la persona tóxica no es la otra persona si no tú mismo.

viernes, 14 de octubre de 2016

Anoche me di cuenta al fin de un hecho importante.
Siempre he creído que todos los sentimientos, el amor que puedes tener a una persona con el tiempo y un poco de distancia, pueden ir desapareciendo hasta que se marchan del todo.
Pero qué tonta he sido al pensar así. Qué no, que así no es.
Todos esos sentimientos quedan escondidos, atrapados y apagados dentro de ti. No se van. No desaparecen. No te liberan.
Y lo peor, pueden volver a la luz. Cualquier olor, mirada, canción, palabra que te haga abrir esa caja de pandora, puede desatar y liberar todo los recuerdos y volver a sentir todo el amor que tenías hacia esa persona.

Joder, qué putada. Yo que pensaba que ya había pasado página y no me di cuenta de que me había dejado el dedo como marcapáginas. Pero agradezco, que esta vez, hayan despertado con el volumen al mínimo.

domingo, 9 de octubre de 2016

Los domingos sirven para darse cuenta de que el tiempo avanza, que no se toma un respiro. Van pasando los minutos, las horas, los días. Cada tic, cada tac va eliminando de mi memoria ciertos aspectos y quizás tenga razón esa canción que tanto me gusta de ese cantante que tanto odio, y que muy pronto esté liberada porque el tiempo todo lo cura.
Noto como todo el fuego que me quemaba se va apagando poco a poco. Dime, ¿quieres que se acabe consumiendo?
Porque lo hará, pronto quizá, y te juro que no habrá marcha atrás.
Que dicen que donde hubo fuego, cenizas quedan pero yo soy de las que las recogen y las esparce hasta que no queda rastro.
¿Vas a aprovechar ahora que todavía quedan llamas o vas a apagarlo?
"Siempre fuiste tan cambiante, cambiante
como las mareas  -se acerca la Luna y subes,
se aleja y bajas, de poco a poco.
Siempre fuiste tan cambiante, nunca supe
descifrarte por completo. Creo que es mejor
así, ¿no? - que seas como un acertijo, y todos
los días tratar de encontrarte respuesta."

                         -krthr