domingo, 19 de noviembre de 2017

Me fui.

Me fui no porque quisiese, sino porque debía..
Me fui porque yo era la única que me aportaba calor en habitaciones que no eran la mía.
Me fui, porque mi clavícula no cosquilleaban tras el rastro de tus ausentes caricias y el viento era el único culpable de mis pelos enredados.
Me fui, porque siempre que me despedía, volvía con menos trocitos de mí y más rota y más triste.
Me fui, porque mi mano solo sujetaba el borde de mi vestido y habían zonas de tu cuerpo que no pude memorizar.
Me fui, porque el colchón se quedaba frío después de unos minutos de desenfrenos y nadie me acariciaba la columna dibujando formas después.
Me fui, porque nunca cumpliste tus promesas y construiste un palacio que tú mismo derribaste para protegerte con murallas.
Me fui, porque jamás me dejaste adentrarme en tus ojos y ver un rinconcito de tu alma.
Me fui, porque me enseñaron que cuando hay personas que no te quieren, tienes que quererte tú.

martes, 25 de octubre de 2016

¿Qué quieres que haga?
¿Te dejo ir o me aferro a ti?
¿Me voy o te busco?
¿Me doy por vencida o lucho por ti?
Dime, ¿qué es lo que quieres que haga?
Tú no eres de extremos, eres de intermedios, de intermitentes, de grises y yo en cambio soy de negro o blanco, de adiós o hola y no de hasta luego.
Deja de complicarme. O me quieres siempre o nunca. No a ratos. 

viernes, 14 de octubre de 2016

2:32

Estoy aquí, 
desconectada del mundo y escuchando las canciones más tristes que he encontrado y me acabo de dar cuenta de algo.
La persona que más he querido y que pensaba que peor me había tratado, me llamaba borracho a las tres de la mañana, con casi voz cortada para decirme que haría cualquier cosa por mí. Después de follar, se quedaba a mi lado dibujando corazones en mi espalda con la yema de los dedos y me decía que me quería. La persona que peor me ha tratado subía vídeos míos riéndome para "que todos vean lo guapa que eres" y me invitaba a ver películas abrazados con sus amigos. La persona a la que más he querido me cantaba con su guitarra, me besaba en los semáforos en rojo y me cogía de la mano para llevarme a cenar a "un sitio que te va a encantar".

Y resulta que la persona que peor me ha tratado, ha sido la que más me ha querido y más ha sabido del amor.
Quizá eso es lo que necesito. Una persona que me de lo mejor y lo peor, pero sobre todo, que me haga sentir única y especial.
No me merezco ser la distracción de nadie. No me merezco que jueguen conmigo y dejen mi vida patas arriba. No me merezco que no me busquen. No merezco que me escondan. No me merezco que me hagan llorar personas que no llorarían por mí. No me merezco que no me valoren y mucho menos que no me quieran.

Me merezco un amor sano. Me merezco que demuestren que soy alguien importante y hacerme sentir especial. Me merezco que hagan locuras por mí, que me cojan de la mano y que me muestren orgullosos. Me merezco confesiones, conversaciones nocturnas. Me merezco poder entrar en tu cabeza y saber que es lo que piensas/sientes/quieres. Me merezco que me quieran y bien, y sano, y mucho y por un buen tiempo.
Anoche me di cuenta al fin de un hecho importante.
Siempre he creído que todos los sentimientos, el amor que puedes tener a una persona con el tiempo y un poco de distancia, pueden ir desapareciendo hasta que se marchan del todo.
Pero qué tonta he sido al pensar así. Qué no, que así no es.
Todos esos sentimientos quedan escondidos, atrapados y apagados dentro de ti. No se van. No desaparecen. No te liberan.
Y lo peor, pueden volver a la luz. Cualquier olor, mirada, canción, palabra que te haga abrir esa caja de pandora, puede desatar y liberar todo los recuerdos y volver a sentir todo el amor que tenías hacia esa persona.

Joder, qué putada. Yo que pensaba que ya había pasado página y no me di cuenta de que me había dejado el dedo como marcapáginas. Pero agradezco, que esta vez, hayan despertado con el volumen al mínimo.

martes, 11 de octubre de 2016

Lo has apagado.

Y yo he pasado página, he cerrado el libro y empezando uno en el que la única protagonista soy yo.

domingo, 9 de octubre de 2016

Los domingos sirven para darse cuenta de que el tiempo avanza, que no se toma un respiro. Van pasando los minutos, las horas, los días. Cada tic, cada tac va eliminando de mi memoria ciertos aspectos y quizás tenga razón esa canción que tanto me gusta de ese cantante que tanto odio, y que muy pronto esté liberada porque el tiempo todo lo cura.
Noto como todo el fuego que me quemaba se va apagando poco a poco. Dime, ¿quieres que se acabe consumiendo?
Porque lo hará, pronto quizá, y te juro que no habrá marcha atrás.
Que dicen que donde hubo fuego, cenizas quedan pero yo soy de las que las recogen y las esparce hasta que no queda rastro.
¿Vas a aprovechar ahora que todavía quedan llamas o vas a apagarlo?